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S1-S2-S3-S4-S5-S6 ( Poesía – Pintura – Psicoanálisis – Escritura – Vacío – Trazo – Lacan –

La construcción poética y la dimensión de la palabra hablada en psicoanálisis, se asemejan, como acontecimiento, al acto de trazar una raya de lápiz sobre la libreta del escolar, con el dibujar corazones a muescas de navaja sobre las cortezas de las moreras, con el gesto de una pincelada de tinta que mancha el espacio en blanco de la hoja de papel.

Es una misma acción, esa acción de abrirse al vacío, respirar sobre el vacío, con la incertidumbre de los comienzos y la tensión psíquica que anida en el deseo que lo pone en marcha todo; arreglándoselas con la imposibilidad de dar con lo mismo que se busca, con el siempre en menos de lo encontrado, y en ese camino de huellas sobre la arena del tiempo ir produciendo un plus de significación con cada palabra, con cada trazo, construyendo una cadena de significantes que nos sostienen en el orden simbólico y dan valor de experiencia a lo vivido.

Se asemejan en cuanto a lo que suponen de acontecimiento, como acto inaugural que crea espacio, un poco más allá, sobre el que se hace posible continuar deslizándose, el deseo, la vida psíquica del sujeto, la intención de constituir un más allá de lo que se puede decir. 

Como el pintor que rompe la nada del papel en blanco e inaugura el mundo, la palabra del analizante que se deja hablar, vaciándose de representaciones que lo ciñen y fijan en puntos de sinsentido, toma sentido en la enunciación, toma aire y toma cuerpo, construyendo de alguna manera una trama que lo sostiene en la realidad, cercando y delimitando el vacío de la insignificancia. 

Como el poeta que juega y crea con los materiales con los que también se trabaja en el espacio analítico, con los significantes, que uno a uno, combinados, deslizándose en un hilo de voz engarzado mediante silencios, tan llenos como los pulmones que se hinchan para continuar pronunciando palabras, construyen un sentido sobre lo que es vacío de sentido.
 

El vacío se ve tocado. El vacío sustenta el trazo. O así: El caos es agujereado por el pincel.
 

De esta última manera es como lo fórmula de Shitao, pintor y calígrafo chino del siglo XVII, autor de uno de los más significativos y reveladores tratados sobre la pintura que se hayan escrito, Palabras sobre la pintura del monje Calabaza Amarga, traducido al francés por Pierre Ryckmans a finales de los años sesenta, y que desde entonces ha sido texto de referencia y estudio, divulgado predominantemente desde el campo psicoanalítico, especialmente entre los lacanianos.

El tratado de Shitao, junto con el Mencio y el Libro del Tao, y los poemas de Wang Wei y Li Bo, entre otros poetas chinos, fueros estudiados y analizados por Lacan junto al escritor chino-francés Françoise Cheng, con el que estudiaba la lengua china, y con el que, en largas sesiones de trabajo, se adentró en ese universo “chino” que tanto le interesaba, y del que tomó numerosas referencias e imágenes que le fueron útiles en su labor de investigación. 

Lacan leyó con atención a los poetas chinos, y en ellos, de la mano de Cheng, observó que los ideogramas generan nuevos sentidos en el correr de los versos. Algo análogo a lo que sucede en el diván del analista, donde simples sonidos, ademanes, silencios, evocan situaciones más complejas que trascienden ampliamente las palabras pronunciadas. El significante trasciende el significado, e inaugura un desplazamiento continuo que genera nuevas significaciones. S1-S2-S3-S4 ...cadena significante que habita el vacío y lo preña de sentidos nuevos.

Sugerir, más que decir; decir, pintar lo no todo: la poesía china es eminentemente metafórica. Resuena en el vacío una vez acabada la palabra y sus sentidos continúan más allá de las palabras dichas, y en esos poemas, de sutiles regustos  e infinitos ecos, y en las pinturas chinas, donde las áreas en blanco son muy evidentes y de gran importancia, tanto Cheng como Lacan concibieron la noción de vacío como algo no vago e inexistente, sino como un elemento dinámico y activo.


José García Peñalver (34) 871 948 901 © 2008            
Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com