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SOBRE LA FEMINIDAD

Que nace niño sin saberlo. En el minuto uno el recién llegado reclama el alimento que la madre satisface amorosamente. Al ser amamantado, será la oral, la primera zona erógena del niño, y una fuente de placer asociada al hambre.

Esta primera actividad sexual se apoya fundamentalmente en la conservación de la vida y posteriormente se hará independiente de ella.

En "Tres ensayos para una teoría sexual" Freud destaca la importancia del valor erógeno en la fase anal, y es a través del psicoanálisis, como conocemos las transformaciones que experimentan las excitaciones sexuales que parten de dicha etapa y a menudo se conservan toda la vida.

El niño a la edad de tres años entra en la etapa fálica y descubre con cierta desazón las diferencias anatómicas entre él y sus compañeros de juegos, y con ello la superioridad del varón, entrando en el complejo de castración.

El niño castrado se siente en desventaja en la comparación de su clítoris, renunciando a su quehacer fálico y a la sexualidad en general. En esta fase, mientras alberga la esperanza de que su pequeño pene crecerá, aparece un rechazo hacia la madre, pues la hace responsable de no haberle dado un pene y no le perdona el perjuicio.

El deseo con que el niño castrado se vuelve hacia el padre, es el deseo del pene que la madre le ha negado, y lo espera de él. La situación femenina se establece cuando el deseo del pene se sustituye por el deseo del hijo, siguiendo la antigua equivalencia simbólica.

Cuando la transferencia de la excitabilidad erógena desde el clítoris a la vagina queda establecida, la mujer tiene la posibilidad de cambiar la zona directiva de su posterior actividad sexual. Y comienza la construcción de la feminidad.

Con o sin gracia la verdad,
si reconstruyo sueño
es para ver:
sol daría,
la, si muerte,
re, conozco amor,
mi, ingrávida sostén,
lates cuando vives.

Re-
Volver a,
nota musical que estremece,
-méteme en la cama,
cúbreme con sábanas.-
La nana sigue sonando aún sin sonar.
Recuerda a voz
tensa distancia,
distante,
dilatante,
lactante,
latente de latido.
Atiende a vacío activo constante,
fallido lejos,
los cuerpos,
abriendo ocaso acaso tu caso,
¿qué podría ser noche sin silencio te oculto?

Esta libido, como fuerza motriz de la vida sexual, está regida por la polaridad masculino/femenino, pero, ya nos advierte de que no existe una libido masculina y otra femenina, a la libido no podemos atribuirle un sexo.

Nos gustaría compartir una extensión de la autora Simone de Beauvoir que ha aportado mucho al campo de la mujer con su obra “el segundo sexo”.

Supone un análisis muy completo de la posición y de la actividad de la mujer, que ya expresa nada más empezar la obra: “La mujer no nace mujer, llega a serlo”.

Esta frase nos suscita dos ideas divergentes entre sí, pero estrechamente ligadas:
¿Quiere expresar que la mujer alcanza la categoría de lo femenino cuando aprehende el constructo ideal sociocultural determinado por su época, o bien quiere decir que la mujer alcanza su feminidad cuando trasciende el ideal que se espera de ella?

¿Acaso una mujer es menos femenina o mujer cuando decide no tener hijos?

En su obra Simone utiliza dos categorías inherentes a la mujer:

Inmanencia y alteridad

Habla de una guerra atemporal entre lo eterno femenino y lo eterno masculino, ajeno al contexto histórico de dicha lucha. En ella, cito textualmente, “la mujer que está confinada en la inmanencia, trata de retener al hombre también en esta prisión” en vez de tomar la trascendencia. La inferioridad se le ha dado impuesta, la soberanía es la teleología de la lucha.

“Actualmente, el combate adopta una imagen diferente, en lugar de querer encerrar al hombre en una prisión trata de evadirse. Esto da paso a una lucha entre castas reivindicadoras y privilegiadas, a ser una lucha entre dos trascendencias que se enfrentan en lugar de reconocerse mutuamente, cada libertad quiere dominar a la otra”.

“En realidad, la lucha entre ellos no puede tener una imagen clara, ya que el ser mismo de la mujer es opacidad: No se alza frente al hombre como un sujeto, sino como un objeto paradójicamente dotado de subjetividad: Se asume a la vez como ella misma y como alteridad, contradicción que supone consecuencias desconcertantes.”

Sin embargo hemos apostado que ser hombre no es sinónimo de ser masculino, ni ser mujer es sinónimo de ser femenino. Lo femenino se constituye más allá de los caracteres biológicos y sexuales.

Freud desarrollará sus teorías sobre la feminidad y la sexualidad femenina a lo largo de toda su escritura: Desde “La metamorfosis de la pubertad” de 1905, y “Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina” 1920, La disolución del complejo de Edipo de 1924, o “Algunas consecuencias de la diferencia sexual” de 1925, “Sobre la sexualidad femenina” de 1931, hasta llegar a su texto de título la Feminidad de 1932-33.

En este último texto nos presenta ya dos hipótesis de largo recorrido:

- Que la constitución no se adapta a la función sin resistencias,
- Que los virajes decisivos se cumplen o al menos se inician antes de la pubertad.

Tomando como referencia las fases pre-edípicas, ya encontramos en sus textos referencias a lo masculino y femenino. Al presentarnos la división en etapas del desarrollo libidinal, nos dice que en la fase oral, el fin sexual será la asimilación del objeto, y que esto repercutirá en posteriores identificaciones.

Así mismo, define como principal actividad de la fase sádico-anal, la aprehensión, y sitúa en ella la aparición de la polaridad sexual y del objeto exterior, a lo que añade que esta etapa no es aún ni masculina ni femenina, sino simplemente, activa-pasiva.

A lo largo de su estudio de la evolución sexual, Freud centra sus premisas sobre los virajes que se van cumpliendo en las diferentes etapas, y las resistencias que universalmente aparecerán, pudiendo dar lugar tanto a posiciones “saludables” como “patológicas”, según su “atravesamiento”:

Tres conceptos psicoanalíticos nos guían en este recorrido:
EL COMPLEJO DE CASTRACIÓN
EL COMPLEJO DE EDÍPO
LA ENVIDIA DEL PENE
A lo lejos gestación.
Adentro aire.
De la vagina a los ojos
quiero salir,
de la ilusión mi niño.
Así de grave,
como los horrores los siente el que los siente.
Desde lo hondo todo es peso,
es pero palpable la gravedad,
de lo querido mi vida.
Entre medias erótica.
Es tu lengua ni tu sexo ni tú siento.
Es mucho saberse en algún lugar,
abismarse en el salto,
desprenderse de ello,
olvidarse o dar.
Un paso,
pretextos fijados y la eterna pregunta sobre el ser.
Otro paso,
ser es tal cual quien eres en suelo preguntar sobre el suelo y lo piso.
Otro,
¿siendo ella podrían amarla, ella mar?
• El “complejo de castración” es el “encargado”, según sus propias palabras, de INHIBIR Y RESTRINGIR LA MASCULINIDAD y ESTIMULAR LA FEMINIDAD.
• Creo que todos tenemos una idea acerca de lo que supone, El “complejo de Edipo” y el atravesamiento de esta etapa.

Algo a tener en cuenta, es que en el niño castrado, el complejo de castración dará lugar al inicio del complejo de Edipo.
• Freud define la “envidia del pene” como una ACTITUD FEMENINA, que puede derivar en herida narcisista por conflictos posteriores por regresión a impulsos infantiles.

Si el niño castrado se aferra en la autoafirmación de su masculinidad amenazada, también puede quedarse en la fantasía, sólo tomando al padre como objeto y alcanzando así la forma femenina del complejo de Edipo, se desembocará en una actitud propiamente femenina.

Ya que debido al hecho de que el primer objeto del niño castrado es su madre, tras ello el camino sería reorientarse hacia el padre. De la fase de vinculación materna, podría derivarse la etiología de la histeria (característicamente femenina).

Así, “EN PSICOANÁLISIS, LA FEMINIDAD SE DEFINIRÁ POR EL TRÁNSITO EDÍPICO Y EL COMPLEJO DE CASTRACIÓN”

Frases cortas enlazadas amenazan traspasar cortando a la vez.
Es ridículo lo que digo recuerdo el cielo,
la isla allá dónde mires.
Juego de palabras cuando quise decir calumnia.
Calumbia no es culumbia.
¿Será hombre o mujer?
Él: hombre.
Ella: mujer.
Es lo mismo.
Ambos soñamos.

Escucha vaso con hilo,
reclama a un lado escondido,
reconocimiento del ser en falta.

Por Isabel Llauradó Pons, Marta Parada Más, Dolors Jimena Amador del Toro y Marcos Ortiz Clemente.
* Trabajo grupal final del 2º año del "Seminario de Formación en Psicoanálisis" Del Gabinete Psicoanálisis Palma. www.psicoanalisispalma.com

José García Peñalver (34) 871 948 901 © 2008            
Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com