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AMERICAN BEAUTY
Sobre las Fantasías

American Beauty es un recorrido a través de los últimos meses en la vida de Lester Burnham. Su historia empieza una mañana cualquiera: “Tengo 42 años, en menos de un año estaré muerto, claro que eso ahora no lo sé, y en cierto modo, ya estoy muerto.”;  siendo su último pensamiento: “Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida, no tienen ni idea de lo que les hablo seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán.”

¿Qué lleva a Lester desde este primer pensamiento hasta su reflexión final?, y… ¿Qué tienen que ver las fantasías en todo ello? Desde el mismo título, que se nos presenta como el nombre de una rosa, trastocando el símbolo de vida, de amor, en equivalencia de falsas apariencias, se nos recuerda importancia de lo nimio, de cómo se esconde lo verdaderamente relevante, tanto en los sueños como en las fantasías de la vigilia. 

Las Fantasías y el Arte

Ya en las teorías psiconanalíticas de Freud, genio en desvelar y transmitir lo que se haya en lo más profundo del ser humano, hallamos a ese poeta, revelador de una verdad más allá de lo estético, planteando el arte como una forma de sublimación ante ese placer edípico, generador de las fantasías:

“Cuando el poeta nos hace presenciar sus juegos o nos cuenta aquello que nos inclinamos a explicar cómo sus personales sueños diurnos, sentimos un elevado placer. El poeta mitiga el carácter egoísta del sueño diurno por medio de modificaciones y ocultaciones y nos soborna con el placer puramente formal, o sea estético, que nos ofrece la exposición de sus fantasías. Tal placer… () procede de fuentes psíquicas más hondas, el poeta, nos pone en situación de gozar en adelante, sin avergonzarnos ni hacernos reproche alguno, de nuestras propias fantasías…. Los mismos poetas gustan de aminorar la distancia entre su singularidad y la esencia generalmente humana y nos aseguran de continuo que en cada hombre hay un poeta y que sólo con el último hombre morirá el último poeta.”

Fotograma del film "Amerian Beauty" /Año 1999/ Imagen: Kevin Space y Nena Suvari:

 

 

Qué son las Fantasías

Cuando Freud nos habla de la fantasía del hombre adulto, la compara al jugar del niño, es el niño el que juega a crear otro mundo, un mundo imaginario, donde él es adulto, entendiendo así que ése es su deseo, convertirse en adulto, siendo el jugar su actividad favorita. En ella, imagina otro mundo al que se siente ligado, pero en el que diferencia en todo momento, cuál es la realidad y qué forma parte de ella. Si es su actividad favorita y disfruta tanto jugando, ¿cómo puede el adulto renunciar a ello?

Los adultos, en lugar de jugar, fantasean. Así, la fantasía es una rectificación del mundo real insatisfactorio, que escondemos recelosos, porque ahora sí nos causa vergüenza vivir en ellas en lugar de en el mundo “real”: “En cambio, el adulto se avergüenza de sus fantasías y las oculta a los demás, las considera cosa íntima y personalísima, y en rigor, preferiría confesar sus culpas a comunicar sus fantasías”.

Las fantasías son la satisfacción de deseos nacidos de una privación y de un anhelo y llevan con  razón el nombre de “sueños diurnos”, pues proporcionan la clase de sueños nocturnos en los cuales el nódulo de la producción del sueño aparece constituido precisamente por tales fantasías diurnas complicadas, deformadas, y mal interpretadas por la instancia psíquica. Aprehenden regresivamente desde este punto el recuerdo de un suceso pretérito, casi siempre infantil, en el cual quedó satisfecho tal deseo, creando una situación referida al futuro, que se presenta como satisfacción del mismo.

La Fantasía como Síntoma

La realización del deseo es justamente el síntoma, ya que el deseo vive precisamente de la insatisfacción; el síntoma está sostenido y fundado por una fantasía inconsciente. El principio de realidad nos muestra la falta, la renuncia a una cuota de placer. La fantasía se presenta deformada por los procesos defensivos. Freud supo encontrar en lo común de todo ser humano, el sueño y la fantasía, la expresión de un inconsciente: “Quienes conocen la vida anímica del hombre saben muy bien que nada le es tan difícil como la renuncia a un placer que ha saboreado una vez.”

Las Fantasías y el Poder

En “American Beauty” la fuente o el motor se hallan subvertidos, transfigurados o transmutados, según lo que sería habitual. En este caso, la esposa del protagonista, Carolyn, parece tener una naturaleza ambiciosa, como si se tratase de una autoafirmación del Poder (del falo) bajo su dominio, su control del mundo exterior (su casa, su hija, su marido, su trabajo…). En su marido, Lester, la naturaleza teleológica parece ser puramente erótica, sin sentido o carácter ambicioso. En esta obra vemos reflejada la negación de la vida presente en una fantasía consecuencia del contraste con los anhelos de su pasado, la no correlación fáctica del mundo externo con el mundo interno, llevan a Lester Burham a intentar conectar con su mujer sexualmente a través de lo que ambos sentían en su juventud. Cuando el protagonista se choca con la realidad, a través del no encuentro sexual, tanto con su esposa como con una adolescente, objeto de sus actuales fantasías, despierta y se conecta a sí mismo desde ese exterior a su interior, permitiéndole sentir. En el desenlace, la adolescente se descubre, y él se desenmascara; reconociendo ante el protagonista que ella no es lo que parece, produce en él el despertar de sus fantasías: Es una niña aún. Toma Lester entonces una actitud paternal, se emociona al saber que también su hija, según le cuenta Ángela ante sus preguntas, está enamorada, eso renueva el recuerdo de lo que significa para él el amor y su propia familia.

Si el deseo insatisfecho inconscientemente ha provocado la fantasía, al desvanecerse y conectar (posicionarse) como padre, después como marido y como hombre, junto con el amor que vuelve a sentir hacia ellos y hacia él mismo le permite llenarse de calma, satisfacción y paz.

*Por Isabel Llauradó Pons , Neus Llabrés Fuster, Marcos Ortiz Clemente y José Luis Gómez Amador. Alumnos de 1er. Año del Seminario de Formación (2ª Temporada: 2014-2015)

 


José García Peñalver (34) 871 948 901 © 2008            
Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com