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ROSA JAITiN

Presidenta de la Asociación Internacional de Psicoanálisis de Familia y Pareja AIPCF
“Repetimos inconscientemente modelos de relación”

Rosa Jaitin, de origen argentino y profesora de la Universidad de Buenos Aires, reside en Francia, donde hizo un doctorado en Lyon de la mano del eminente profesor René Kaës. Profesora en la Universidad de París, terapeuta de pareja, familia y de grupo, intervienen en numerosas instituciones como supervisora y como analista de la práctica clínica. Actualmente, es la presidenta de la Asociación Internacional de Psicoanálisis de Familia y Pareja (AIPCF), a la vez que presidenta de la Asociación Apsylien, con sede en Lyon.


Nos conocemos desde hace tiempo como colegas de la AIPCF, durante mis estancias en Lyon y en París, lo que nos ha hecho coincidir en numerosos congresos, coloquios y jornadas científicas. Hemos aprovechado su estancia en Mallorca para hacerle una entrevista.


¿Cómo fueron sus inicios en el campo de la psicología?
Al comienzo de mi carrera, desde la cátedra de psicología educacional, desde la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, creé un diagnóstico grupal para niños de 4 a 5 años que iban a ingresar en Primaria y que permite prevenir las dificultades de aprendizaje. Y esto lo llevamos a un libro titulado Apoyos grupales en la crianza infantil, porque trabajamos con la institución, y en él incluímos la situación de la familia.


¿Nos puede hablar de cómo fue el trabajo con Pichon Rivière en Argentina? ¿Qué le ha aportado?
Lo conocí muy joven y trabajé con él sobre el proceso de aprendizaje. Trabajé muchos años en la Escuela de Pichón Rivière de Buenos Aires, con grupos operativos.

En Francia, intervengo en las instituciones hospitalarias o educativas, en la formación o supervisión de colegas (psiquiatras, psicólogos, enfermeras, asistentes sociales, etc.) que quieren especializarse en la coordinación o terapia de grupo, de familia o pareja.

En las jornadas de formación, utilizo un método en el que se discute la conferencia en grupo operativo para aprender a escuchar la “música” que produce cada grupo. Por la tarde, los profesionales aportan situaciones clínicas que se dramatizan. El juego en escenas permite captar y comprender los obstáculos de trabajo buscando alternativas de nuevas respuestas.


Fue a Francia a hacer el doctorado dirigido por René Kaës. ¿Qué le han proporcionado estos estudios?
René Kaës es una de las máximas autoridades científicas en el psicoanálisis vincular contemporáneo, que introdujo una nueva metapsicología. Me aportó una teoría y un método de pensamiento riguroso. Kaës es un gran epistemólogo, a diferencia de Pichón Rivière, que fue un visionario con una capacidad clínica excepcional la cual nos transmitió.

Tiene una concepción grupal del psiquismo, y ha desarrollado el concepto de la grupalidad psíquica que aparece en los sueños, ya que uno sueña en grupo.

Cuando uno sueña siempre hay escenas grupales, estás soñando con otro en un contexto y con distintos personajes, y esos personajes son distintas facetas del yo del soñante, distintas facetas representadas por distintos personajes. Si analizas distintos casos de Freud verás que aparece el padre, la madre... En el caso de la Inyección de Irma también sale el novio y distintos personajes.


Después se dedicó a trabajar sobre el tema de los hermanos, la fratria, como usted dice.
Si, el tema de la fratria la trabajé siempre desde la familia y desde la terapia familiar.


¿Qué diferencia hay entre un psicoanálisis individual y un psicoanálisis familiar?
Son dos mundos que no se tocan. Una persona puede hacer un psicoanálisis individual y, por otra parte, puede hacer un psicoanálisis familiar, pero se puede hacer a la vez. La terapia familiar trabaja la familia como un grupo, analiza lo grupal y cada sujeto de la familia es considerado como un portavoz, como el que tiene la voz de la familia en el contexto de la sesión. Lo que el terapeuta trabaja son los distintos portavoces que aparecen a lo largo de la sesión, no solo verbalmente, porque los niños también juegan, y también hay que analizar los dibujos que incorporan como un lenguaje, o los juegos que los niños arman durante la sesión. Todo esto crea una cadena asociativa entre lo que se dice y lo que se hace y todo eso permite en un contexto particular que la familia pueda acceder a mecanismos que utiliza de manera inconsciente que la hacen sufrir. En la medida que esos mecanismos son entendidos, comprendidos y elaborados, hay posibilidad que la familia transforme el sufrimiento.


¿Qué mecanismos inconscientes que le hacen sufrir emplean las familias?
Son mecanismos primitivos que tienen que ver con la fusión y con la problemática central de la familia en relación con el mecanismo de separación; el tema de la familia es que los hijos nacen para crecer y separarse de sus padres y crear otras familias. En la terapia familiar se trabaja el vínculo de filiación: cómo se relacionan los hijos con los padres y cómo se relacionan los hermanos entre sí.


¿Cuáles son los diagnósticos más frecuentes?
Un caso frecuente son las familias recompuestas, familias con hijos de partenaires diferentes… se trabaja esa problemática. Otra problemática es la adopción, que es compleja, sobre todo a la adolescencia. También los problemas de aprendizaje, durante la terapia los problemas de aprendizaje se superaron y la familia pudo elaborar problemáticas que estaban subyacentes.

¿Y dentro de la pareja?
Es un útil inestimable. La terapia de pareja te permite analizar los problemas que se presentan en las diferentes etapas de la vida, evitando rupturas innecesarias o ayudando a separarse sin destrozarse.


¿Nos puede hablar sobre los vínculos sobre la fratria? Ha escrito un libro sobre el incesto fraternal.
El vínculo fraternal ha sido muy poco estudiado por el psicoanálisis; excepto Lacan que fue el primero que introdujo el tema en relación a los complejos familiares y al estadio del espejo. R. Kaës trabajó el “Complejo fraterno”. Yo estudié el vínculo fraterno en la familia y en las instituciones de niños separados de sus familias por la justicia. La fratria puede producir estragos en la vida de los sujetos, sea porque se es el hijo elegido o porque eres el hijo rechazado. De la misma manera que los hermanos pueden ser también un apoyo vital inestimable.


¿Y qué consecuencias tiene el incesto fraternal?
Cuando ocurre eso, el vínculo fraterno se mutila, se destruye. Hacen falta tres generaciones para que esto se dé. Porque en realidad, el incesto, va gestándose en las generaciones anteriores, porque hubo incesto padre hijo o madre hijo y cuando llega el momento es cuando los hijos están abandonados psíquicamente por sus padres; también tienen que ver con duelos no elaborados, se produce una confusión entre el vínculo fraternal y el de pareja.


¿Cree que las neurociencias y el psicoanálisis van a trabajar juntos?
Estoy segura, porque ya lo están haciendo. Hay cada vez más psicoanalistas que trabajan casos clínicos con colegas que están en las neurociencias en equipos multidisciplinarios, porque cada uno va a aportar algo diferente, y después ven los puntos de convergencia. Hoy no se puede negar el valor de las neurociencias, que trabajan aspectos que el psicoanálisis no trabaja y viceversa. El tratamiento de los traumatismos prueba ya la correlación entre neurociencias y psicoanálisis. Es una prueba innegable.


Usted, como cualquier psicoanalista, cree “verdaderamente” en el inconsciente. ¿Podría definirnos este complejo concepto de una manera lo menos “académica” posible?   
Difícil cuestión. Para hacerlo simple, diré que, en la vida de relación, en los sujetos, hay un aspecto visible, llamado el elemento manifiesto que es el observable, y por otros caminos complicados hay acceso a otro mecanismo que no es visible. Fue Freud quien hizo un descubrimiento genial. Él descubrió que los sueños eran la vía regia de acceso al inconsciente. A partir del método de asociación libre sobre las imágenes del sueño, en el contexto de una sesión con un analista, llega a significar los síntomas dolorosos y penosos.

En la psique humana, existe como si fuera un tutor que nos viene de atrás y nos comanda sin que tengamos conciencia de ello. El inconsciente es invisible, pero se puede ver en las conductas porque los sujetos, a veces, tienen conductas destructivas contra ellos mismos… y, ¿por qué lo hacen? Porque hay un inconsciente que traiciona, y hace que un sujeto repita modelos de relación que se imponen, sin poder evitarlo.


¿Qué ha cambiado del psicoanálisis de comienzos del siglo pasado al actual?
Cuando la gente piensa en el psicoanálisis piensa en el origen, en Freud, como el creador del psicoanálisis a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Pero de Freud a hoy ha habido cambios fundamentales, los cambios tienen que ver con el tipo de consulta, los pacientes que venían antes y los tipos de consulta de ahora. Antes venían consultas donde predominaban ciertas problemáticas como, por ejemplo, la conversión histérica, porque el cuerpo servía como órgano, o las fobias. En la clínica contemporánea domina el problema de los límites entre neurosis y psicosis; o las depresiones, la melancolía o las perversiones. Hoy en día, el psicoanálisis depende de las corrientes. Pueden ser freudianas, lacanianas, basadas en la teoría de las relaciones de objeto, las teorías de la intersubjetividad o las teorías vinculares...
Parafraseando el título del conocido texto del maestro Freud, ¿qué porvenir le espera al psicoanálisis?
El porvenir es el de un psicoanálisis centrado en la comprensión, en el vínculo que tiene en cuenta la constitución del psiquismo en relación con los otros y que no culpa a los padres del sufrimiento de un hijo, porque lo que estudia este psicoanálisis es la filiación entre padres e hijos, situando a los padres como hijos de otros padres, en una cadena transgeneracional. Otra apertura, introducida por Isidoro Berenstein y Jeanine Puget, es la del presente que relativiza el peso del pasado en la escucha terapéutica.
 
El futuro del psicoanálisis se halla en los nuevos dispositivos de trabajo individual, grupal, familiar, de pareja, así como de los vínculos entre los sujetos en las distintas instituciones sociales y en el campo de la salud mental.

Le agradecemos a Rosa Jaitin la atención que nos ha prestado y esperamos verla pronto colaborando en nuestra revista. Mucho éxito en su futuro libro, Escucha de la filiación.

Elena Gayán
Psicóloga Clínica
Miembro de la Asociación
internacional de psicoanálisis
de pareja y familia AIPCF


Artículo íntregro publicado en la edición número 36 de la revista cultural ENKI.Año 2019


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Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com