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Psicoterapia:
Tratamiento desde el alma

La palabra psique es de origen griego ‘ψυχή’ o ‘psyché’ y significa alma humana. Antiguamente la psique designaba un tipo de energía o fuerza vital del hombre que estaba unida al cuerpo en vida y que se separaba de éste tras su muerte. Esta creencia en la inmortalidad del alma ha llegado hasta nuestros días y se mantiene en algunas religiones y culturas.

Además, Psique es una diosa de la mitología griega y la personificación del alma. Cuenta el mito que Psique era la hermana menor de tres hermanas hijas de un rey y la más hermosa de ellas. Un día Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros para que le lanzara una flecha que le haría enamorarse del hombre más horrible que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar, después Eros se casó con Psique convirtiéndola en diosa.
Por lo tanto, centrándonos ahora en la psicoterapia, o sea, en el tratamiento psíquico, éste puede llamarse tratamiento del alma. El tratamiento del alma no es como frecuentemente se piensa: un tratamiento de lo mórbido, es decir, no es el trato de los trastornos patológicos anímicos y orgánicos sino que es un tratamiento desde el alma, tal y como ya señaló el doctor Sigmund Freud en los albores del campo Psi allá por 1905. Y, ¿qué significa que es un tratamiento desde el alma?

Durante muchos años la medicina se decantó en exclusiva por lo somático, se centró en la curación de las enfermedades orgánicas y solo contemplaba la causa orgánica de la enfermedad. Fue a finales del siglo XIX cuando en la propia práctica clínica se cuestionaron las bases biológicas de la medicina. En concreto, con la histeria la medicina tuvo que incorporar lo anímico en sus consultas. Porque aquellos padecimientos histéricos no tenían una base orgánica sino psíquica: parálisis motoras, pérdida de visión, insensibilidad... etc. Así los médicos tuvieron que estudiar a estos enfermos llamados nerviosos cuyos síntomas no tenían un origen somático, su único origen era una influencia alterada de su vida anímica, o sea que la causa directa del trastorno había de buscarse en el psiquismo. Era la mente atacando al cuerpo. Estas dolencias fueron consideradas como trastornos funcionales que son aquellos en los que la función de los órganos se altera sin que haya una lesión orgánica. Además hay otros ejemplos en la clínica del poder de lo anímico; junto con la histeria o los trastornos funcionales encontramos los dolores imaginarios, las curaciones milagrosas o los procesos hipnoides. Más tarde llegarían otros trastornos propiamente psíquicos como por ejemplo las obsesiones (neurosis obsesiva): la mente atacando a la mente.

En efecto, gracias al estudio de la enfermedad se ha avanzado científicamente en el conocimiento del funcionamiento de la mente humana llegando a la conclusión no solo de que la mente y el cuerpo están interrelacionados sino que lo anímico determina a lo orgánico, es decir, el alma toca el cuerpo.

Entonces, si el alma toca el cuerpo cabe preguntarse… ¿Qué medio utiliza la psicoterapia? La palabra es el instrumento de este tratamiento. Pero, ¿la palabra cura? Françoise Dolto, psicoanalista francesa, nos recordó la importancia de la palabra diciendo que lo que se calla en la primera generación la segunda lo lleva en el cuerpo. Por tanto, la psicoterapia tiene que ver con la palabra, pero la palabra por sí sola no cura sino que la palabra cura en un encuadre clínico, es decir, dentro de la relación transferencial que allí se produce por parte del paciente con la figura del analista.

Amparo Vidal Sánchez
Psicóloga
Psicoanalista en formación
Licenciada en Ciencias
Económicas y Empresariales


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Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com