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ELEGIR ES INEVITABLE

Una vez que se entró en la vía de cierta elección, está hecho. Sin embargo es necesario que eso se sepa. No se sabe por qué se elige algo. La mayor parte de las veces se empieza así, por azar. Y después tiene su continuación... puesto que la elección está hecha, llevarla hasta sus últimas consecuencias.

 

Jacques Lacan - VIII Congreso de la Escuela Freudiana de París - 1976 - Estrasburgo

Según el diccionario de la Real Academia Española el término “economía” tiene varios usos en nuestra lengua. La economía es el conjunto de bienes de un individuo o de una colectividad, la economía es una ciencia, la economía es la adecuada distribución de recursos o la economía es ahorro. La etimología de la palabra se remonta al griego –οá¼°κονομá½·α– y significa “dirección o administración de una casa”.

Centrándonos en la economía como ciencia, son muchas las definiciones aportadas desde diferentes enfoques a lo largo del tiempo. La definición más aceptada por el mundo académico fue la dada en 1932 por el economista británico Lionel Robbins que estableció que “la economía comprende la conducta humana como relación entre fines y medios escasos con usos alternativos”. Según esta concepción, la ciencia económica se ocupa del acto inevitable de elegir del ser humano frente a unos fines o necesidades ilimitadas y unos recursos limitados que admiten usos alternativos. Más tarde el empresario Steve Jobs nos ofrecería una versión moderna de esta concepción cuando dijo: “En la vida tienes que hacer muchas cosas, pero ahora has elegido esto, así que hazlo bien”.

Siguiendo los pasos de la orientación basada en la “administración de recursos escasos”, se le plantea a todo ser humano, empresa o sociedad una serie de problemas económicos en su vida o en su actividad a los que ha de responder:

• ¿Qué bienes o servicios producir?

• ¿Cómo producirlos?

 

• ¿Para quién producirlos?

Antes de abordar este trío económico conozcamos cuáles son los recursos considerados escasos por la ciencia económica. Tradicionalmente son tres los factores productivos que la sociedad posee en cantidades limitadas, a saber: los recursos naturales, el trabajo y los bienes de capital (entendidos como los bienes duraderos dedicados a producir otros bienes). Clasificaciones más actuales incluyen: los recursos naturales, los recursos humanos, la maquinaria, los edificios, la capacidad productiva, la innovación y la tecnología.

De este modo la actividad económica se traduce en una elección de una combinación concreta de los factores productivos disponibles que ayudará a responder a las tres incógnitas económicas fundamentales: qué, cómo y para quién.

En cuanto a la decisión de qué bienes producir y en qué cantidades, por ejemplo, una empresa puede optar por producir bienes de consumo como elaborar o vender pasteles o puede optar por fabricar bienes de capital, es decir, fabricar los hornos para la elaboración de los pasteles.

La elección entre una producción artesanal o una producción en serie, el tipo de tecnología utilizado, la asignación de los recursos físicos o de personal humano son decisiones que responden a la pregunta de cómo producir los bienes o servicios.

Decidir cómo se repartirá la producción entre la población se aborda en la tercera pregunta. Básicamente consiste en elegir quiénes consumirán los bienes y servicios producidos por la economía.

Un modelo económico desarrollado que ilustra gráficamente las posibilidades de elección en la actividad económica es el modelo de la Frontera de Posibilidades de Producción. El modelo permite obtener la cantidad máxima de bienes que puede producir una economía cuando dicha producción está limitada tanto por la disponibilidad de los factores productivos como por la tecnología existente.

Además muestra las distintas alternativas de producción que tiene una economía y los efectos de cada elección. Es ya clásico el ejemplo utilizado por el profesor Paul A. Samuelson, premio Nobel de Economía, que plantea una “economía ideal” que solo produce dos bienes económicos: cañones y mantequilla. El primer bien como representante del gasto militar y el segundo del gasto civil.

Fruto del modelo de la Frontera de Posibilidades de Producción es el concepto de coste de oportunidad. Esta noción representa la consecuencia de la escasez, es decir, que para producir una mayor cantidad de un bien hay que renunciar a una cantidad de otro bien. O sea, que todas las decisiones de producción conllevan un coste de oportunidad que es el valor de la elección a la que se renuncia.

Si utilizamos el ejemplo del profesor Samuelson, el coste de oportunidad de fabricar tres mil cañones más es de un millón de kilos de mantequilla menos.

En resumen, el modelo nos transmite la idea de una economía que cuenta con unos recursos limitados, que tiene libertad de elección entre diferentes alternativas y que sabe que cada elección conlleva una renuncia.

En definitiva, la economía es la ciencia de la elección. No es posible no elegir.

Desde el descubrimiento del concepto de inconsciente realizado a finales del siglo XIX por el médico y psicoanalista Sigmund Freud, el sujeto psíquico es responsable de lo que le sucede. O dicho de otro modo, el sujeto psíquico siempre elige, aunque en ocasiones no quiera saber nada de esa elección. Freud aborda la responsabilidad del sujeto en 1925 cuando afirma que el sujeto es responsable del contenido de sus sueños con independencia de su apariencia manifiesta, es decir, ya sean contenidos aceptables para la conciencia o rechazados por inmorales, ambos forman parte de la vida anímica del ser humano. Freud, en la clínica psicoanalítica, también aborda la neurosis como una elección inconsciente del sujeto.

Amparo Vidal Sánchez

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales

Candidata a psicoanalista en formación

 

Psicóloga

 

© Revista Cultural ENKI Nº12. www.revistaenki.com


José García Peñalver (34) 871 948 901 © 2008            
Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com