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PIERRE MARTY Y LA PSICOSOMÁTICA

Introducción por Elena Gayán

Puede que hoy en día el término psicosomática, cada día más utilizado, todavía nos lleve a confusión debido a las múltiples teorías y escuelas que tratan de él. En principio diremos que lo común entre las diferentes teorías es la interrelación entre el fenómeno corporal y lo emocional, citado por la experiencia clínica y la larga bibliografía al respecto, ya que las enfermedades afectan al ser humano como totalidad. Por eso podemos afirmar que el cuerpo es un medio a través del cual se manifiesta el inconsciente y los conflictos intrapsíquicos no resueltos.

Es como si el cuerpo nos sirviera de pantalla donde proyectamos todo aquello que nos angustia y nos preocupa; sería como una especie de pararrayos, como un disco duro que graba y codifica lo que nuestra mente olvida.

Ya sabemos que el cuerpo funciona como un organismo total, y que a veces puede funcionar de una manera inesperada ante situaciones diversas, desarrollando una serie de dolencias a las que los médicos no encuentran una base fisiológica concreta, es entonces cuando oímos: “es psicosomático”, lo cual no quiere decir que la persona no sufra o experimente dolencias reales.

Estas experiencias dolorosas se reprimen inconscientemente lo que puede dar lugar a fenómenos defensivos como la sobreadaptación del individuo a las exigencias del entorno, a costa de sus necesidades emocionales; y la escisión o disociación de la experiencia traumática. En estas personas, el cuerpo comienza a hablar lo que la palabra no puede, lo que no se ha podido elaborar psíquicamente. Muchos tienen dificultades para nombrar sus afectos, les cuesta encontrar una conexión entre experiencia y emoción. También pueden vivenciar su cuerpo de manera ajena, no experimentarlo como propio, ajenos al sufrimiento que les provoca el síntoma. Otros pueden desarrollar personalidades de “tipo adictivo”, en los que el objeto de adicción cumple la función de reducir el dolor psíquico experimentado por el sujeto. Sea como fuere, en situaciones de estrés o en momentos en lo que sienta que se repite el suceso traumático, será muy probable que la persona manifieste un síntoma psicosomático. Entre los más frecuentes encontramos alergias y otros trastornos de la piel, además de gastritis, úlceras, asma, contracturas o migrañas.

En este artículo queremos dar una información que ayude a los lectores a comprender mejor este término y de lo que conlleva esta disciplina. Para ello les presentamos una entrevista con un precursor, director de la escuela francesa: Pierre Marty. En otro número les daremos a conocer a otro autor que trata de la psicosomática desde otra perspectiva Sami Ali, dejando ya para aquellos a los que les interese investigar a otros autores, fundamentalmente a Freud, y los postfreudianos como a Joyce McDougal en sus escritos Los teatros del cuerpo o Donald W. Winnicott y otros.

Después de Pierre Marty la Psicosomática psicoanalítica que él dejó ha sufrido un variado número de nuevas reflexiones. Algunas de ellas provenientes de los discípulos más próximos a él. Otras de la mano de importantes teóricos del psicoanálisis, que se han puesto a reflexionar acerca de la clínica que el grupo formado por P. Marty, M. Fain, M. De M´ Uzan y Ch. David descubrió y aportó para la comunidad científica en general, y psicoanalítica en particular.

No podemos olvidar los trabajos de la Sociedad de Estudios Psicosomáticos Iberoamericana formada por un grupo de jóvenes médicos, psiquiatras y psicoanalistas, procedentes de distintos puntos geográficos de España que comenzaron a trabajar en estrecha colaboración con Pierre Marty y la Escuela de París en el último cuarto del siglo XX.

Ante el interés, la vocación médica y científica de los jóvenes investigadores españoles y observando la carencia en el mundo Iberoamericano de una sociedad científica que promoviera y amparara el ejercicio de la ciencia psicosomática, Pierre Marty observó la conveniencia de animar y crear una sociedad de estudios psicosomáticos. Así la Sociedad de Estudios Psicosomáticos Íberoamericana (SEPIA) se fundó en Bilbao (España) el día 12 de mayo de 1989.

 

Pierre Marty: Reseña histórica

Pierre Marty (1918-1993) es el verdadero fundador de la clínica psicosomática moderna. Antes de la formulación de sus enunciados la visión del padecimiento psicosomático era idéntica a la que se tenía del síntoma neurótico. Había estudiado Medicina y Psiquiatría, formándose con Henry Ey, y su aproximación a la Psicosomática vino propiciada por una serie de casualidades. El Dr. Gosset, cirujano de los Hospitales de París, se hallaba muy interesado por los trabajos que llegaban de América sobre el papel del psiquismo en los desórdenes somáticos. Queriendo integrar a un psiquiatra en su servicio de cirugía, pidió consejo al Dr. Delay, a la sazón jefe de P. Marty, quien le recomendó para dicho puesto.

Al poco tiempo, Marty se dio cuenta de que sus conocimientos psiquiátricos no bastaban para comprender a aquellos pacientes. Animado por Julián de Ajuriaguerra, se interesó en el Psicoanálisis, comenzando analizarse en 1947. Cuenta Michel Fain, amigo y compañero suyo desde el Instituto, con quien sostenía un constante diálogo científico, que fue tal el entusiasmo que el Psicoanálisis despertó en Marty, que le conminó analizarse si quería seguir siendo un interlocutor válido para él. Rápidamente, se integró en la Sociedad Psicoanalítica de París (S.P.P.), siendo admitido como miembro titular en 1954 y desarrollando diferentes cargos en la Sociedad.

Pierre Marty fue psicoanalista toda su vida, y fue el conocimiento psicoanalítico, junto a su fina capacidad de observación y su afán investigador, la herramienta que le permitió desarrollar su propia teoría sobre la comprensión del enfermo psicosomático.

Esta teoría, profundamente basada en la teoría freudiana, no obstante, en ocasiones, se aleja de ella. Marty sostiene que hay una única energía vital, que alimenta instintos y pulsiones de vida, no siendo la pulsión de muerte más que el desfallecimiento o la desorganización de esta pulsión de vida, opinión que, a su vez, es muy discutida en el seno de la comunidad psicoanalítica.

En el momento de comenzar Marty sus estudios, dos teorías se disputaban la interpretación de la enfermedad somática. Una de ellas sostenía la visión del cuerpo como pantalla de proyección de los conflictos psíquicos no resueltos; la otra relacionaba directamente ciertos perfiles psicológicos con enfermedades determinadas. Frente a ambas, Marty plantea la enfermedad como el punto de fijación en el que se detiene la desorganización y a partir del cual el enfermo intentará reestructurarse.

Marty concibe la enfermedad somática como un mecanismo de defensa (defensa somática), que entra en funcionamiento en el momento en que los mecanismos de defensa neuróticos (o psicóticos) resulten desbordados: “Los mecanismos de acción de la placenta, del sistema cardiovascular, más tarde de la respiración, de la piel, del aparato digestivo, después de la organización genital, por no citar otros, y sobre todo la línea de la sensoriomotricidad, aseguran (…) además de las funciones propias, un sistema de relación con el exterior. El edificio biológico humano, durante su construcción puede ser profundamente trastornado por la incidencia de dificultades primitivas sobre las funciones fisiológicas de la relación”.

Esto le lleva a abandonar la idea de describir auténticas estructuras psicosomáticas (con excepción de la “estructura alérgica esencial”) y a prestar una atención exquisita a la historia del paciente, a sus raíces, a sus conflictos familiares, influencias culturales y económicas, etc.: “Los mecanismos que actúan son poco conocidos (…). Pero no sabríamos en ningún caso hablar de una elección (de órgano), ni siquiera inconsciente. Se trata de un determinismo profundo instalado en el periodo prenatal, en el nacimiento y en los primeros años de vida, determinismo que se confunde a menudo con la herencia y con frecuencia próximo a ella, de la que se distingue, no obstante, al menos de forma teórica”.

La obra de P. Marty es más rica y compleja que lo que el breve bosquejo ofrecido puede sugerir, es más, posiblemente estas líneas no arrojen mucha luz a quienes no estén familiarizados, un poco al menos, con el lenguaje psicoanalítico o con el estudio de la enfermedad mental.

La obra de Marty es muy rica y compleja, aquí ponemos para nuestros lectores un esbozo de ella para despertar curiosidad e interés entre los profesionales por esta nueva vía de aproximación al enfermo psicosomático y a la comprensión de su padecimiento.

Entendemos que es una vía que permite ampliar el arsenal terapéutico, con el que nos enfrentamos a cada caso concreto, al añadir a la terapéutica médica tradicional indicada –y absolutamente necesaria– la preocupación y el cuidado por el funcionamiento psíquico del paciente, cuyo desbordamiento o insuficiencia en un momento determinado de la vida del individuo puede ser el desencadenante del desarrollo de una enfermedad somática, o de su, a veces inexplicable, resistencia a toda tratamiento.

Texto tomado de la reseña histórica de la Sociedad de

 

Estudios Psicosomáticos Iberoamericana

 

© Revista Cultural ENKI Nº11. www.revistaenki.com


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Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com