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SENTIMIENTO DE CULPA

INTRODUCCIÓN

   Al igual que el amor, la tristeza, el miedo, la duda o los celos, por ejemplo, la culpa, también, es un sentimiento estructural del ser humano, es decir, una realidad psíquica inevitable. Lo interesante, según el psicólogo clínico y psicoanalista José García Peñalver, será diferenciar cuando se cruza ese umbral que conduce de las proporciones sanas en nuestro aparato psíquico a la intensidad y frecuencia propias de lo psicopatológico, de la enfermedad. 

   ORIGEN

   La palabra alemana schuld significa tanto «culpa» como «deuda». En esta equivalencia (según la psicología y el pensamiento de otros campos del saber como la antropología, la filosofía o la sociología ) va a estar el origen de una herencia cultural de la humanidad, de un sentimiento inconsciente de culpa que será la base de la civilización. Sin embargo, ¿qué ha sucedido para que la culpa se pase de la raya y se «padezca», se sufra, más de la cuenta? 

¿CÓMO DETECTARLA?

   Cuando en lugar de experimentar puntualmente, digamos, cierto sentimiento de culpa reparadora (sana), sentimos una desdicha interior continua, la culpa ha devenido en un trastorno anímico. Es decir, es señal de enfermedad, y como tal hay que tratarla. Las personas afectadas de esa omnipresencia de la culpa suelen manifestarla bajo múltiples formas de remordimientos, autoreproches e inhibiciones de todo tipo. En algunas ocasiones esa culpabilidad incluso puede conducirles hasta una desesperación insoportable donde el castigo llama a la puerta de su conciencia en forma de una moral especialmente cruel. De hecho, fenómenos como lo que les sucede a determinados individuos que fracasan al triunfar, es decir, que frente al éxito se vienen emocionalmente abajo, o la necesidad de delinquir, para acallar el conflicto interno, podemos englobarlos dentro de este padecimiento. Angustia, nos recordaba Freud, que era lo que impulsaba desesperadamente hasta el crimen, con tal de «pagar». Pues hay un tipo «especiales» de asesinos, de delincuentes, que no se sienten culpables por matar, robar etc. sino que delinquen porque se sienten culpables.

¿POR QUÉ SUCEDE?

   En realidad, la culpa, no tiene tanto que ver con lo que observamos. A veces, uno puede repetirse hasta la saciedad «¡no soy culpable; no tengo la culpa!», y de poco sirve. Tampoco, en muchas ocasiones, es más eficaz decirse mea culpa e intentar perdonarse. Y es que debido a la existencia de los procesos inconsciente, aún cuando uno esté seguro de que no ha hecho nada mal para atormentarse de esa manera, o crea conocer cuál es la causa de la acción reprobable cometida e intente disculparse, no lo consigue; no por ello obtiene la tranquilidad resultante de haber aplacado la culpa. Por eso, distinguimos entre una culpa «sana», reparadora, (consciente), que es propia de la responsabilidad, y que por ejemplo falta en determinadas psicopatías - acordémonos del protagonista de la novela de Albert Camus El extranjero-, que frente al absurdo crimen cometido no experimenta arrepentimiento ni lástima, de aquella otra que por presentar raíces más profundas (inconscientes) llega a hacer de la vida un sin vivir.

   Y es que para el inconsciente, no existe diferencia entre los deseos y los actos. Donde, como a cierta edad en los niños, difícilmente se distingue entre lo que se piensa (imagina, fantasea) y lo que se hace; entre el desear y el actuar. Si bien todos hemos sido niños, o sea, que estructuralmente hemos pasado por las mismas etapas del desarrollo: exclusividad en la demanda de amor, inmediatez, deseos de posesión hacia la persona que nos cuida y odio a ese incómodo tercero portador del límite en forma de Ley, no todos salimos de es pasaje edípico de la misma manera. No siempre funciona el mecanismo de la represión de la misma forma. De ahí que frente a ciertos deseos ( no conscientes, por considerarse amorales, como pecados) puede haber una silenciosa dialéctica interna. Un conflicto psíquico, básicamente de tentaciones, que en la edad adulta puede hacer su aparición en forma del «ruido» de los síntomas que estamos analizando. 

   ¿CÓMO PREVENIRLA?

   Si deuda y deseo podemos considerarlas como dos dimensiones de lo humano, propias de nuestra existencia, no es así con la culpa asociada a la necesidad de castigo. Necesidad de castigo que puede generar tal agresividad que termine en violencia o en suicidio.

   Es , por lo tanto, esa lucha interna entre el deseo y su defensa, a la que denominamos conflicto psíquico, la que provoca esa culpabilidad patológica. No hay que dejarse engañar por la apariencia del suceso desencadenante, puesto que más allá de lo sucedido o no en la realidad, digamos, material, hay que tener en cuenta que existe otra realidad psíquica que es en la que hay que buscar la verdadera etiología de esta enfermedad. 
En este sentido, la mejor profilasis, consiste en conocerse. Conocer a ese extranjero que constitutivamente todos llevamos dentro. En conocer nuestros procesos mentales y afectivos para poder enfrentarnos a ellos, para, en definitiva, cada vez más, comprendernos y comprender más a los demás; aceptarnos y poder aceptar más lo diferente del otro. 

    SUMARIOS: 

   -Cuando en lugar de experimentar puntualmente cierto sentimiento de culpa reparadora, sentimos una desdicha interior continua, la culpa ha devenido en un trastorno anímico

   -Las personas afectadas de esa omnipresencia de la culpa suelen manifestarla bajo múltiples formas de remordimientos, autoreproches e inhibiciones 

    LA CONSULTA

        Libros:
(Novelas )
- “Crimen y Castigo” / Fiodor Dostoievski (1866)
- “Cinco Horas con Mario”/ Miguel Delibes, (1966). También llevada al Teatro
- “Edipo Rey” / Sófocles (S.V a.C.)
- “Macbeth” / William Shakespeare (1606) . Opera Giuseppe Verdi (1847)
- “El alcalde de Casterbridge” / Tomas Hardy (1886)

 (Ensayos)
- “Totem y Tabú” / Sigmund Freud (1912)
- “El malestar en la cultura” / Sigmund Freud (1929)
- “La pulsión y la culpa” / Francisco Pereña (2001)

 (Escritos)
- “Los delincuentes por sentimientos de culpa” / Sigmund Freud (1916) / Obras Completas

 ï± Películas:
- “Match Point” / Woody Allen ( 2005 ) / Protagonistas: Scarlett Johansson, Jonathan Meyers
- “Infiel” / Adrian Lyne (2002) / Protagonistas: Richard Gere , Diane Lane 

   ( Entrevista - Reportaje realizada por la periodista Samantha Coquillat, en la sección "Hablando se entiende la mente" del dominical del diario "Última Hora" / domindo 4 de mayo de 2008 /
Con la colaboración del 
Col.legi Oficial de Psicòlegs de Balears (COPIB) )


José García Peñalver (34) 871 948 901 © 2008            
Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com