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La producción del inconsciente (II)

“El inconsciente no es profundo, es inaccesible”
Lacan

¡No me toque!

Debido a las dificultades técnicas que la hipnosis presentaba -que no todos los pacientes se prestaban a ser hipnotizados, que dependía en gran parte de la propia habilidad personal del terapeuta (del cual Freud no se consideraba un buen especialista; motivo por el cual viajó a Nancy, al enterarse de que en dicha escuela se utilizaba la sugestión, con hipnosis y sin ella, para estos fines) y, sobre todo, que los beneficios terapéuticos duraban solo un tiempo- se pasó a otros métodos. Métodos persuasivos donde la sugestión ya no era hipnótica como fue el caso, por ejemplo, del apremio o imposición de manos sobre la frente del paciente, pidiéndoles concentración y alentándoles a recordar y comunicarle cuanto les viniera al pensamiento.
     
Progresivamente, la hipnosis dejó de ser la terapia en sí para convertirse en el medio o vía de acceso mediante la que poder encontrar la relación entre las circunstancias provocadoras del síntoma y el fenómeno patológico. Sin embargo, estos procedimientos sugestivos, digamos alternativos, además de seguir siendo embarazosos tanto para el médico como el paciente, continuaban dejando intacta la capacidad de los pacientes para enfermar ante nuevos traumas. Llegar, finalmente, a la técnica de la Asociación Libre, una vez formalizado el concepto de inconsciente, fue todo un salto cualitativo dando al nuevo método de investigación y curación resultante del nombre de psicoanálisis, en sustitución al de catarsis. Produciéndose el paso de la etapa pre-científica o período pre-analítico, al que hacía referencia en el artículo anterior, a la era psicoanalítica propiamente dicha, o sea, al psicoanálisis actual.

Freud, con esa sensibilidad que lo caracterizó en el trato con los pacientes, estuvo siempre atento a las indicaciones que ellos le hacían. Así, ya en el primero de sus historiales clínicos, el caso Emmy de N. (señora de cuarenta años, aquejada de histeria, a la que comenzó a prestar asistencia médica en 1889), utilizando la hipnosis como técnica y la catarsis como método, la paciente, en un momento del tratamiento, le reprocha que no debía decirle lo que ella tenía que recordar, sino que debía dejarla hablar: “¡Estese quieto! ¡No me hable! ¡No me toque!”.
   
Vemos pues como al comienzo, durante el período pre-analítico, la técnica precede a la teoría, guiándola. Es decir, se va progresando en este campo psi, aún tan novel, a medida que los avances clínicos e investigaciones iban teniendo lugar, en tanto en cuanto el edificio teórico del concepto de inconsciente estaba inacabado. Algo que dejará de producirse después de 1900, cuando se sustituya la teoría del trauma por la del Inconsciente; el método catártico por el de Interpretación-Construcción; y la técnica de la hipnosis y los procedimientos sugestivos por la Asociación Libre y la Transferencia. A partir de entonces, la teoría será la que comandará sobre la técnica, dando siempre cuenta de la misma y ya no más al revés.

El inconsciente del que hablaba Freud en todos estos trabajos preliminares, por tanto, aun no es el inconsciente tal y como se define después de su conceptualización a partir de la obra La interpretación de los sueños, en 1900. Texto que sirvió para fundamentar la teoría psicoanalítica.
 
Para referirnos a ese “inconsciente” anterior a dicha fecha, a esa “parte” disociada o escindida del contenido de la conciencia, a esa double consciencie, utilizamos el término de subconsciente; en tanto su noción corresponde a la de un subrogado de la conciencia. Después, el inconsciente como concepto, ya no será únicamente un adjetivo; no teniendo tampoco más que ver con el inconsciente de la filosofía ni tan siquiera con la idea de disociación de la conciencia sostenida por Pierre Janet, discípulo de Charcot, o del estado hipnoide, doble conciencia o estado segundo de conciencia que el propio Freud sostuvo al comienzo con el Dr. Breuer. Después de este período pre-analítico, el inconsciente no solo determinará la conciencia, sino que también la generará.
Continuará…

José García Peñalver
Psicólogo Clínico. Psicoanalista
Dir. Gabinete Psicoanalítico Palma
Artículo íntregro publicado en la edición número 34 de la revista cultural ENKI. Año 2019


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Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com