iniciopsicoanalisisarticulosenseñanzadepartamentosnoticiascontacto datos personales

Clinica Psicoanalitica

Arte, Cine
y Psicoanalisis

Literatura y Psicoanalisis

Economia y Psicoanalisis

Otros

La producción del inconsciente

No es eso
- No veo. Ese dolor que me abrasa las entrañas lo tiñe todo de oscuridad. Si pudiese arrancarme la pena de cuajo, doctor, volvería a sentirme vivo: a vibrar con el murmullo del silencio, a volar siguiendo el trazo de cualquier golondrina o rapaz.
- No me pida lo imposible: la mente nunca es un remanso perenne de paz.
- La mía lo era antes de descubrir la verdad.
- Pretende regresar a un paraíso que jamás existió.
- Mi alma vivía en la inocencia hasta que sangró de dolor.
- Quizás en la ingenuidad, que no es lo mismo.
- ¿Le parecen poco profundas las heridas que el trauma de su partida me dejó?
- El desconsuelo que ella le produjo es solo un reflejo del pasado, Luis; de un profundo desgarro que nunca quiso ver.
- Nadie tiene derecho a abandonarte de esa manera tan cruel (silencio) ¡Zorra!
- Las pérdidas le remiten a su más tierna niñez.
- ¡Otra vez con la dichosa infancia! No tengo recuerdos tristes.
- La memoria desdibuja, cuando no borra, todo aquello que su conciencia, por insufrible, no es capaz de admitir.
- De niño era feliz. En casa todo era… impecable (sollozos) Le juro que no miento.
- Reprime
- Mi madre me quería…
- A su manera


Tampoco es esto
- ¿Cómo llegaremos? Con tanta oscuridad no será sencillo bajar hasta allí.
- Déjese llevar.
- Me dijeron que el terreno es inestable y hay que proceder con sumo cuidado.
- Descuide, iremos despacio.
- ¿Cómo de despacio? Tampoco quiero pasarme la vida aquí (lapsus), allí. Solo lo justo y necesario.
- ¿Solo?
- Acompañado
- La exploración nos llevará su tiempo.
- Ya… ¿cuánto más o menos?
- Depende con lo que vayamos encontrado.
- Vale. Pero, no tengo que preocuparme, ¿verdad? También he oído que remover en las entrañas puede ser peligroso.
- Excavaremos capa por capa, como si fuese una cebolla y quisiésemos llegar a su centro. No conviene precipitarse.
- No, por supuesto. La seguridad es lo primero. Ok. Solo por hacerme una idea: ¿medio año aproximadamente?
- Tenga paciencia. Lo suyo viene del Complejo de Edipo.
- ¡Gracias a dios! Pensaba que podría tratarse de algo grave. Entonces, ¿un añito más o menos…?

Situémonos
El inconsciente no es el lado oscuro: la parte sombría y tenebrosa de la psique. Nada comparable a una mina a la que haya que descender para buscar entre sus cascotes algún revelador pergamino atesorado en nuestra mente. El inconsciente no es una doble consciencia: una conciencia paralela adormecida vagando en estado sonambúlico. No piensen en un lugar marginal, de menor importancia o un apéndice de la mente consciente. Tampoco es un pedazo escindido de la conciencia, ninguna porción desgajada de los contenidos yoicos en la que haya que zambullirse para rescatar algo recóndito del ser: la gran verdad, sus pecados inconfesables… No hay nada que remover ni destripar. Tranquilos, no van a descender a los infiernos o emprender viaje a ninguna intrincada gruta, no exenta de riesgos, donde hallaremos… ¿Qué esperan ustedes encontrar: sus fechorías amordazadas, un salvoconducto a la vida eterna?

Para acercarnos al concepto de inconsciente, como producción científica surgida en las postrimerías del siglo XIX, tenemos que modernizar nuestra mente. Y este sí es un viaje al que les invito a recorrer juntos. Primera parada: de la teoría del trauma a la del inconsciente (puesto que Inconsciente ≠ Subconsciente).

Destino: El inconsciente no es profundo, es inaccesible.

Del Subconsciente al Inconsciente
Con la publicación en 1905 de Tres Ensayos para una Teoría Sexual, Freud ampliará el concepto de sexualidad, no siendo, a partir de entonces, más sinónimo de genitalidad. Para ello fue necesario estudiar la sexualidad infantil y el inconsciente, e incluir ambas dentro de las nuevas maneras de “satisfacerse”.
“Posteriormente hube de comprobar con mayor evidencia cada vez que detrás de la neurosis no actuaban excitaciones afectivas de naturaleza indistinta, sino precisamente de naturaleza sexual, siendo siempre conflictos sexuales o repercusiones de sucesos sexuales pasados. He de hacer constar que no me hallaba preparado para tal descubrimiento, totalmente inesperado para mí (…). Bajo la influencia de mi sorprendente descubrimiento di un paso que ha tenido amplias consecuencias. Traspasé los límites de la histeria y comencé a investigar la vida sexual de los enfermos llamados neurasténicos, que acudían en gran número a mi consulta. Este experimento me costó gran parte de mi clientela; pero me procuró diversas convicciones, que hoy en día, cerca de treinta años después, conservan toda su fuerza. Era, desde luego necesario vencer la infinita hipocresía con la que se encubre todo lo referente a la sexualidad; pero una vez conseguido esto, se hallaban en la mayoría de estos enfermos importantes desviaciones de la función sexual (…)” (Autobiografía).

En este período, llamado pre-analítico, la teoría vigente es la teoría del trauma, según la cual cuando la energía de un proceso psíquico no puede llegar a la elaboración consciente, se dirige a una inervación corporal y produce los síntomas que estamos viendo. El método utilizado para la apropiación de esa realidad será el método catártico (catarsis viene del griego katharsis y significa limpieza, purgamiento), con el que se pensaba que rememorando mediante palabras aquellas situaciones traumáticas que le contaban los pacientes (abreacción), se conseguía liberar el afecto unido a dichas situaciones (ideas, recuerdos, etc.) reprimidas; y la técnica que se empleará para conseguir descargar por reacción aquellos traumas que habían permanecido sin poder ser liberados será la hipnosis, obteniéndose así la desaparición del síntoma.
Continuará...

José García Peñalver
Psicólogo Clínico. Psicoanalista
Dir. Gabinete Psicoanalítico Palma

Artículo íntregro publicado en la edición Nº 33 de la revista cultural ENKI. Año 2019


José García Peñalver (34) 871 948 901 © 2008            
Psicólogo Clínico – Psicoanalista josegarcia@psicoanalisispalma.com